martes, 19 de abril de 2011

John Dewey

Burlington, 1859 - Nueva York, 1952. Filósofo, pedagogo y psicólogo norteamericano. Nació en ciudadela del "yanquismo" de Nueva Inglaterra, en el seno de una familia de colonizadores de humilde origen, el mismo año en que apareció Sobre el origen de las especies, de Darwin.

Los fundamentos no racionales del pensamiento de John Dewey se apoyan en la tradición "yankee" de la práctica, del obstinado empirismo y del "sentido común y nada absurdo" procedentes, por lo menos, de los tiempos de Benjamin Franklin, quien, como Dewey, consideró objetivos legítimos la mentalidad y el método experimentales. 

Dewey se le conoce por ser uno de los fundadores de la filosofía del pragmatismo. Así mismo, fue, durante la primera mitad del siglo XX, la figura más representativa de la pedagogía progresista en EE.UU. Aunque se le conoce mejor por sus escritos sobre educación, Dewey también escribió influyentes tratados sobre arte, la lógica, ética y la democracia, en donde su postura se basaba en que sólo se podría alcanzar la plena democracia a través de la educación y la sociedad civil.

Fue un hombre de acción, que aspiraba a la unificación de pensamiento y acción, de teoría y práctica. Defendió la igualdad de la mujer, incluyendo el derecho al voto. Fue el pedagogo más original, renombrado e influyente de los Estados Unidos y uno de los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo en el curso de tres generaciones. El padre de la psicología progresista murió el 1 de junio de 1952 con 92 años de edad.
Dewey estima que la praxis educativa implica un manejo inteligente de los asuntos, y esto supone una apertura a la deliberación del educador en relación con su concreta situación educativa y con las consecuencias que se pueden derivar de los diferentes cursos de acción.
Dewey distingue entre un método general y otro individual. El primero supone una acción inteligente dirigida por fines, en cambio, el método individual se refiere a la actuación singular de educador y educando.
La propuesta metodológica de Dewey consta de 5 fases:
  1. Consideración de alguna experiencia actual y real del niño.
  2. Identificación de algún problema o dificultad suscitados a partir de esa experiencia.
  3. Inspección de datos disponibles, así como búsqueda de soluciones viables.
  4. Formulación de la hipótesis de solución.
  5. Comprobación de la hipótesis por la acción.

lunes, 18 de abril de 2011

UNA VARIANTE PEDAGÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN - ACCIÓN


Bernardo Restrepo Gómez
Coordinador del Consejo Nacional de Acreditación de Colombia

INTRODUCCIÓN

Entre 1998 y 2002 se ha venido realizando en Antioquia, Colombia, con docentes de los niveles de educación preescolar, básica, media y superior, un proyecto de investigación que a finales del año 2000 fue apoyado por COLCIENCI-AS, instituto encargado de promover la política de Ciencia y Tecnología en el país. El proyecto tiene como propósito central probar la viabilidad y la efectividad de la investigación-acción desarrollada por maestros y aplicada particularmente a la transformación de la práctica pedagógica personal de los mismos y proponer un modelo de capacitación de maestros en servicio, basado en la investigación.

El proyecto nació en la Escuela de Pedagogía de la Asociación de Colegios Privados de Antioquia que ha servido como animadora de toda la experiencia y poco a poco ha ido configurando una variante especial de la investigación-acción. Las aplicaciones de la investigación-acción son múltiples, como amplio y variado el espectro investigativo que se encuentra en la literatura relacionada. Es por ello que es benéfico dar una mirada a las aplicaciones particulares que de la misma se han hecho en educación para diferenciarlas de la variante desarrollada en este programa entre 1998 y 2002. Para observadores expertos en investigación-acción educativa (I-AE) debemos decir que la característica sobresaliente de esta variante es la investigación de la práctica pedagógica individual de cada docente.

En este artículo presentaremos primero una breve historia de la I-A, luego expondremos la variante construida durante cinco años y medio de aplicación de la metodología de I-A a la transformación de la práctica pedagógica de los maestros con sus fases y secuencia, y finalmente comentaremos nuestra posición en favor de la hipótesis del maestro investigador, discutiendo la posibilidad de enseñar e investigar simultáneamente.

BREVE HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN - ACCIÓN

Los antecedentes teóricos de la I-A pueden situarse en el advenimiento del método de investigación-acción propuesto por el sicólogo social Kurt Lewin en la década del 40 (Kemmis y Mctaggart, 1993; Elliot, 1994). Lewin concibió este tipo de investigación como la emprendida por personas, grupos o comunidades que llevan a cabo una actividad colectiva en bien de todos, consistente en una práctica reflexiva social en la que interactúan la teoría y la práctica con miras a establecer cambios apropiados en la situación estudiada y en la que no hay distinción entre lo que se investiga, quien investiga y el proceso de investigación.

VARIANTE PARA LA INVESTIGACIÓN DE LA PRÁCTICA PEDAGÓGICA.

El modelo orientador de este trabajo es el modelo básico de la investigación-acción que incluye en todos los prototipos de ésta tres fases que se repiten una y otra vez, siempre con el fin de transformar la práctica y buscar mejorarla permanentemente. Estas fases son: la reflexión sobre un área problemática, la  planeación y la ejecución de acciones alternativas para mejorar la situación problemática, y la evaluación de resultados con miras a emprender un segundo ciclo o bucle de las tres fases. La reflexión, en verdad, se encuentra al comienzo del ciclo, en la planeación y en la evaluación o seguimiento de la acción instaurada para transformar la práctica.

El énfasis de este prototipo de I-A pedagógica está puesto sobre la práctica pedagógica del
maestro. No se tienen pretensiones de incidir en el cambio social del contexto inmediato y mucho menos en la transformación radical de las estructuras políticas y sociales del contorno. Se defiende, también, la posibilidad de hacer investigación individual, sin la participación de todo el grupo escolar al que pertenece el maestro, aunque en el primer ciclo de investigación ésta se emprende con un grupo de maestros investigadores, pero sobre proyectos diferentes adelantados por cada investigador participante. El papel de los colegas es ser validadores del trabajo de cada docente investigador, acompañándole con sus comentarios, preguntas, críticas, sugerencias y otros aportes.

El trabajo continúo con varios grupos o cohortes de maestros investigadores ha permitido construir un prototipo de I-A-E particular en el cual la primera fase se ha constituido como una deconstrucción de la práctica pedagógica del maestro, la segunda como una reconstrucción o planteamiento de alternativas y la tercera como evaluación de la efectividad de la práctica reconstruida. Veamos la naturaleza de estas fases en el modelo.

DECONSTRUCCIÓN

En el modelo de investigación-acción-educativa seguido por el proyecto de Antioquia se incluye un proceso de deconstrucción de la práctica, no sólo de reflexión sobre ella. Para llevar a cabo este primer paso metodológico, deconstrucción a partir de los datos del diario de campo, con miras a delinear la estructura de la práctica, sus vacíos y elementos de inefectividad, así como las teorías implícitas que la informan, se acudió a los aportes de Stenhouse sobre el enfoque alternativo más atrayente para quienes realizan investigación de aula, el denominado «método social antropológico» (Stenhouse, 1981), y a los del filósofo francés Jacques Derrida sobre deconstrucción de textos como método de indagación analítica (1985).

Stenhouse, al discutir métodos para registrar y analizar los acontecimientos del aula prefiere el
método social antropológico sugerido por Walker (1971) consistente en utilizar la observación directa de acontecimientos en el aula, recurriendo a detallados apuntes de campo como medio de registro. La teoría se va construyendo gradualmente a partir del examen de observaciones acumuladas, caracterizando la cualidad de las situaciones particulares.

En cuanto al aporte de Derridá, la intención es utilizar el término «deconstrucción», acuñado por este filósofo francés, para analizar la práctica pasada y presente desde la retrospección, los textos del diario de campo, las observaciones del docente y las entrevistas focales con los alumnos, teniendo en cuenta que unos y otras están mediados por múltiples factores como la cultura, las ideologías, los símbolos, las convenciones, los géneros, la comunicación, que no dejan traslucir directa y transparentemente las ideas de sus autores.

El sentido de la investigación-acción educativa, como la practicamos en este proyecto, en efecto, es la búsqueda continua de la estructura de la práctica y sus raíces teóricas para identificarla y someterla a crítica y mejoramiento continuo. Al hablar de la estructura de la práctica nos referimos a que ésta consta de ideas (teoría), herramientas (métodos y técnicas), y ritos (costumbres, rutinas, exigencias, hábitos), susceptibles todos de deconstrucción.

El concepto de «deconstrucción» de Derrida, pensado por éste como aplicación al texto escrito, y adaptado aquí a la práctica social y pedagógica del maestro, es de gran utilidad para diagnosticar y criticar la práctica anterior y corriente, utilizando para ello, entre otras técnicas, un diario de campo detallado que privilegia la escritura sobre el discurso oral (Graves, 1998) y que se somete a riguroso examen e interpretación hermenéutica para hallar las bases íntimas de la práctica antes de ensayar alternativas de acción.

De especial consideración en los fundamentos teóricos del prototipo de I-AE que hemos ido construyendo es el hecho de que la transformación de la propia práctica pedagógica pasa por una pedagogía emancipadora en el sentido de que el maestro penetra su propia práctica cotidiana, a veces fosilizada, la desentraña, la crítica y, al hacer esto, se libera de la tiranía de la repetición inconsciente, pasando a construir alternativas que investiga y somete a prueba sistemática. Se aplica aquí el planteamiento de Edgar Morin (1999) según el cual no solo poseemos ideas, sino que existen ideas posesoras, es decir, ideas que nos poseen y enajenan dirigiendo nuestro pensamiento y acción.

De este tenor son las teorías implícitas u operativas que fosilizan nuestra práctica. La crítica y la autocrítica, propias de la I-A, develan estas ideas posesoras y nos permiten desarmarlas. La introspección, el autoexamen crítico, nos permite, además, descubrir nuestras debilidades pedagógicas y dejar de asumir siempre la posición de juez en todas las cosas (Morin, 1999, 24).

RECONSTRUCCIÓN

Con respecto a la reconstrucción, por otro lado, ésta sólo es posible con una alta probabilidad de éxito si previamente se da una deconstrucción detallada y crítica de la práctica. No se trata, tampoco, de apelar a innovación total de la práctica desconociendo el pasado exitoso. Es una reafirmación de lo bueno de la práctica anterior complementada con esfuerzos nuevos y propuestas de transformación de aquellos componentes débiles, inefectivos, ineficientes.

Toda investigación tiene como meta la búsqueda y creación de conocimiento. La I-AE lo hace en dos momentos: al deconstruir la práctica o reflexionar sobre la misma críticamente descubre su estructura y los amarres teóricos u operativos de la misma, lo que ya es un conocimiento sistemático; y al reconstruir la práctica se produce saber pedagógico nuevo para el docente y
se le objetiva y sustenta por escrito. Todo este proceso consiste en pasar de un conocimiento práctico más bien inconsciente, conocimiento práctico que, como dice Schon, es un proceso de reflexión en la acción o conversación reflexiva con la situación problemática (Schon, 1983), a un conocimiento crítico y teórico.

Hay que resaltar aquí, como se hace en otros apartes de este informe, que el objetivo de la I-A-E es la transformación de la práctica a través de la construcción de saber pedagógico individual. No se trata de construir teoría general, como bien lo dice Stenhouse (1981, 211): En consecuencia, el profesor no se enfrenta con los problemas a que da lugar generalizar más allá de la propia experiencia. Dentro de este contexto, la teoría es simplemente una estructura sistemática de la comprensión de su propia labor.

En suma, la IA-E es un instrumento que permite al maestro comportarse como aprendiz de largo alcance, como aprendiz de por vida, ya que le enseña cómo aprender a aprender, cómo comprender la estructura de su propia práctica y cómo transformar permanente y sistemáticamente su práctica pedagógica.

Evaluación de la práctica reconstruida

La última fase es la evaluación de la nueva práctica. Para ello se monta ésta y se deja actuar por cierto tiempo, acompañando su accionar con notas sobre indicadores de efectividad. Después de observar sus resultados se analizan las notas del diario de campo y se juzga el éxito de la transformación.

POSICIONES FRENTE A LA POSIBILIDAD DE FORMAR UN MAESTRO QUE INVESTIGUE A LA VEZ QUE ENSEÑA

Tres posiciones podemos atisbar en el desarrollo reciente de esta corriente teórica discutida por los formadores de formadores. La primera, en sintonía con Stenhouse, Elliot y Kemmis, es que sí se puede ser investigador a la vez que se enseña y se forma, ejerciendo ambas actividades de tiempo completo. Este tipo de investigación se realiza sobre la práctica pedagógica, fundamentalmente.

Una segunda posición, la de quienes consideran la investigación como una práctica rigurosa, sin niveles de aproximación, es que no es posible ser docente de tiempo completo o preferentemente dedicado a la práctica pedagógica e investigador al mismo tiempo. Entre quienes así piensan está, por ejemplo,Aracelly de Tezzanos, educadora uruguaya ampliamente conocida en nuestro medio.

La tercera posición, la nuestra en verdad, es en cierto modo intermedia, conciliadora. Sí y no. No es dable investigar sobre los objetos de los saberes específicos que se enseñan, al menos hacer investigación útil que aporte resultados significativos al cuerpo de conocimientos existente, porque no se cuenta con el equipo requerido ni con el tiempo indispensable para ello y quizás tampoco con la preparación especializada.

El docente puede estudiar y debe estudiar el saber que enseña y leer investigación al respecto para incorporarla a su enseñanza, pero ello no constituye investigación de tal saber. Sí es dable investigar sobre la propia práctica pedagógica, bien sea sobre la enseñanza o bien sobre la formación, porque sobre estos menesteres el practicante de la educación tiene a la mano los datos, tiene la vivencia, puede utilizar la retrospección, la introspección y la observación de participante para elaborar relaciones, especificarlas, clarificarlas, comparar teorías guías e intervenciones pedagógicas que permitan resignificar y transformar prácticas no exitosas.

Los físicos observan el universo. Galileo construyó un telescopio y descubrió las manchas solares. El maestro observa el universo de su práctica pedagógica y descubre las manchas que le impiden ser más efectivo en su enseñanza, consigna por escrito tales observaciones y críticas, ensaya y valida sistemáticamente sus propuestas de transformación y genera saber pedagógico.
 

INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPATIVA

INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPATIVA

 “Según el esquema clásico de la sociedad moderna se solucionan los problemas básicamente a través de dos modalidades, a saber: (1) el esfuerzo particular canalizado según el mercado libre (2) la intervención estatal... Hoy en día la esperanza se encuentra en un tercer camino: la cooperación. Los gobiernos progresistas necesitan el apoyo de la cooperación para realizar sus programas, y en el caso contrario, cuando el gobierno no se preocupa por la justicia social, con mayor razón los ciudadanos se organizan para solucionar sus problemas, porque no tienen otro remedio. No ha sido suficientemente reconocido, que, si tanto el cambio estructural como la atención a las necesidades antes y después del cambio depende de la iniciativa y colaboración de las bases, el papel de las ciencia social cambia fundamentalmente.
Howard Richards
Origen e historia
Es un método que nace de la autoconciencia del quehacer propio del investigador como un preguntar expreso por el sentido y la finalidad de la investigación. A partir de la década de los 60', época en que el paradigma cuantitativo de investigación predominaba en la praxis investigativa de las ciencias sociales, lentamente en América Latina -tierra de abundantes y urgentes necesidades - comienza a desenvolverse un proceso de autocrìtica por parte de los estudiosos en relación a su trabajo. Entre las principales causales que explican el desenvolvimiento de este proceso, tenemos los alto costos de las investigaciones en contraste con la parquedad de los resultados obtenidos y su paupérrima difusión, la cual se limitaba a pequeños nódulos intelectuales universitarios, en donde tras ser presentadas en una conferencia, o aparecer publicadas en una revista, quedan condenadas al desuso y al olvido. A decir verdad, bajo estas condiciones la investigación social no tiene ninguna trascendencia, pues no sólo son anodinas teóricamente, sino que tampoco beneficia a los sujetos investigados. En este estado de cosas los estudios de ciencias sociales, en palabras de Marta Alcocer "no parecen conducir ni a un conocimiento más profundo ni al mejoramiento de las sociedades"
"La investigación IAP nació en oposición al modelo vertical de investigación, desarrollo y modernización que los países pretendían introducir en el "tercer mundo". A diferencia de la pretensión histórica de negar la cultura popular para cimentar el poder de una clase, de Estado, o de una cultura superior, en la IAP se busca crear las condiciones para un análisis profundo que rescate los elementos valiosos de la cultura popular, no sólo con el fin de conservarlos, sino para que basándose en ellos, seguir creando formas propias de acción que expresen sus valores, opciones políticas y de desarrollo.
Otro hecho que contribuyó al surgimiento de la IAP en Latinoamérica se refiere a la politización del ámbito académico universitario. Se cayó en la cuenta de que toda praxis social -incluida la investigación- es una praxis política.
Así mismo, la IAP se erige como respuesta al vacío existente entre la actividad del investigador y sus intereses políticos y la población (los marginados) puesto que las estrategias clásicas de estudio no tienen efectos sobre la realidad social, haciéndola más justa y equitativa.
Frente al concepto de desarrollismo, que sólo considera la variable económica como único factor, o al menos, el principal factor a considerar en los procesos de desarrollo de los países, surgen después de los 60', además de la IAP otras alternativas críticas que plantean la necesidad de trabajar más sobre variables culturales. De ahí surge el concepto de calidad de vida, que significa no cuánto dinero y cuántas cosas tienes, sino qué tan bien vives.
Paralelas a las variables culturales comienzan a tomarse en cuenta las ambientales y aparece la idea de "desarrollo sustentable". Es sustentable un proceso de desarrollo cuando satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. En 1977 se forma una red de investigadores participativos que comprende países de los 5 continentes y perdura hasta la actualidad. Sin embargo, la IAP no ha tenido hasta ahora el impulso que corresponde a una metodología que quiere integrar ciencia con conocimiento popular, reflexión y acción, educación y transformación.
¿Qué es la IAP?
En términos generales se puede decir que la investigación acción participativa es un método que involucra a los supuestos beneficiarios de la misma en el proceso de producción de conocimientos, es decir, considera a las personas estudiadas como si fueran investigadores, por lo cual este método de investigación conlleva intrínsecamente un proceso de aprendizaje. De manera muy sintética, podría decirse que la la investigación participativa es investigación, educación-aprendizaje y acción. Así parece entenderla Joao Bosco Pinto (1977) cuando dice: “La investigación participante es en sí misma es un método social y un poderoso instrumento de concientización”.
De similar modo, Vio Grossi (1984) define a la IAP como un "enfoque mediante el que se pretende la plena participación de la comunidad en el análisis de su propia realidad, con objeto de promover la transformación social para el beneficio de los participantes de la investigación a nivel de la comunidad... Es una actividad educativa, de investigación y de acción social"
Hay tres momentos de la realidad que se analizan en una IAP: los procesos objetivos, las formas como las personas y grupos perciben estos procesos, y las experiencias vivenciales que tienen en torno a ellos. Sin embargo, el rasgo más distintivo o privativo de la IAP se cifra en el hecho de que las personas que investigan participan en la investigación son también aquellas a quienes se va a investigar, y los beneficiarios directos de la investigación.
Por otro lado, el estudio de los fenómenos concretos sociales (hechos y procesos) se pueden realizar a través de la comparación en la dimensión histórica y en la dimensión estructural, o sea, la comparación en el tiempo de una situación social, y la comparación de las relaciones económicas, sociales y culturales dentro de la sociedad global de que forma parte. El papel del investigador es contribuir a la formulación de teorías que expliquen la realidad social desde su perspectiva histórica, y traducir estas teorías hacia la realidad concreta de los grupos con que se trabaja. Asimismo, participa en la investigación de la realidad concreta de los grupos y comunidades para aportar a la interpretación objetiva de la misma y a la formulación de acciones para transformarla.
Algunas características
1.   Entre los rasgos más distintivos del método y la estrategia empleada en la investigación participativa se pueden mencionar.

2.   La investigación participativa puede ser caracterizada como una investigación principalmente cualitativa en la que se pueden contemplar los elementos cuantitativos y un contexto de una problemática cualitativa.

3.   La IAP es la producción de conocimientos sobre la base de una concomitancia dialéctica entre los sujetos y la objetividad, entre las estructuras objetivas y la manera en que se perciben a sí mismos y la relación con estas estructuras.

4.   Se pueden utilizar diferentes técnicas e instrumentos, pero la selección y el empleo debe hacerse bajo criterios propios.

5.   La IAP, a diferencia de otras metodologías, incluye en el proceso de investigación su por qué y para qué; su sentido y objetivo; la transformación con miras a que una colectividad tenga mayor control y autogestión sobre sí misma. Propone integrar conocimiento popular y científico, está abierta a todo tipo de visión de la realidad, por ello, todo puede ser sujeto de análisis y comprensión.
6.  En la IAP no se estudian los problemas separados de su dimensión interrelacional e histórica. El proceso de investigación participativa es un proceso dialéctico, un diálogo a través del tiempo y no una imagen estática de un punto en el tiempo.

7.  La participación en este método se visualiza en el diseño y la ejecución de la investigación, pero también en el aprovechamiento de los resultados para las acciones, por parte de los sujetos.
Otras de las características privativas de la IAP, puestas de relieve por autores como Bud Hall (1978) y Jean Pierre Vielle (1978) son: la IAP involucra a toda la comunidad y a lo largo de todo el proceso, razón por la cual esta última puede beneficiarse inmediata y directamente tanto del proceso como de sus resultados; el proceso de investigación participativa se considera como parte de la experiencia educativa que sirve para establecer las necesidades de la comunidad y para aumentar la conciencia y el compromiso dentro de esta; la finalidad de la IAP es la liberación del potencial creador y la movilización de los recursos humanos para la solución de los problemas sociales y la transformación de la realidad; tiene implicancias ideológicas, es la búsqueda de un conocimiento intersubjetivo, etc...
En consideración a las diferencias y semejanzas de la IAP con otros métodos de investigación social, cabe destacar:
·    Los resultados de la investigación no son monopolizados por una élite intelectual. No se investiga en pro del adelanto científico sino de la gente misma.

·    IAP v/s observación participante: En la observación participante el investigador no necesita hacer conocer los propósitos de su trabajo, es más, ni siquiera necesita contar que va a observar algo. Él se incluye y va a vivir temporalmente en un grupo; participa de alguna manera en la vida cotidiana, para, a partir de esta posición estudiar al grupo. Observando estas características: la absoluta no participación de la comunidad en la producción de conocimientos y la desconexión de la acción, ya no se necesita aclarar que los dos métodos tienen elementos absolutamente contradictorios.


·    IAP v/s Investigación acción: Reside en que en la IAP la visión política del investigador no es el punto central, sino la promoción de la organización y la capacitación para que los sujetos estén en condiciones de transformar la realidad social de acuerdo a sus intereses. No obstante se comparte la fuerte vinculación con la acción, así como la no-neutralidad (pero sí la objetividad) y el compromiso del investigador. La diferencia es gradual y en varias experiencias concretas la investigación acción tiene de hecho las características de la IAP.

·     IAP v/s Métodos fenomenológicos: Comparten la característica de poner el énfasis (metodológico) en los aspectos cualitativos del proceso de la investigación y en la comunicación -el diálogo- como estrategia en la producción de conocimientos.
El proceso de investigación participativa
Los procesos concebidos en éste método de investigación tienen un carácter dinámico y duradero al igual que la educación permanente. Se supone que la población por medio de su participación activa en la investigación, se moviliza y se organiza. Una vez adquirida la organización, necesita seguir informándose acerca de su realidad y sus problemas sobresalientes, para poder actuar adecuadamente en beneficio de sus intereses sociales, económicos y políticos. O sea, que para lograr la participación efectiva en la sociedad global de necesita participar en un trabajo de cuestionamiento e investigación de la realidad mediata e inmediata.
A continuación, expondremos las distintas etapas del proceso de investigación, las que, como ya hemos señalado, no son necesarias y rígidas, sino contingentes y flexibles, razón por la cual este esquema no puede ser tomado como algo definitivo. Y puesto que el esquema que a continuación les presentamos no es más que un ejemplo entre otros, sólo nos limitaremos a nombrar y enumerar las fases que configuran el diseño o estructura formal del proceso de investigación, explicando y detallando sólo las etapas más generales.
En base al conocimiento global de la zona o comunidad se formulan propuestas provisionales de temas (amplios) que pueden responder a los problemas y necesidades de la misma, a nivel de una formulación. El equipo promotor de la investigación (el investigador profesional) prepara su participación, lo que implica:
ü  Una investigación teórica conceptual

ü  Una investigación documental

ü  Delimitación de la zona de trabajo: Más que una delimitación de la zona geográfica se busca una selección de los grupos con los que se quiere trabajar, por ejemplo, grupos marginados, jornaleros, grupos indígenas, etc. Evidentemente se puede trabajar con varios grupos a la vez. La selección concreta de la comunidad o las comunidades se realiza más bien en la etapa de trabajo de campo, que a su vez tiene varias fases.

ü  La investigación práctica de campo. Esta parte de la investigación Es una investigación participativa que se desarrollará, a su vez, en diferentes fases y conlleva ciertos pasos que se detallan a continuación. Estas fases estarán permanentemente sometidas a revisión durante la dinámica investigativa:
    • Contactos con las dependencias del estado.
    • Contactos con los organismos de la zona.
    • La determinación del universo de la investigación.
    • Primeros contactos informales entre investigador y grupo.
    • Reuniones formales con miembros de la comunidad (fase de acercamiento).
    • El investigador se orienta y pone al día sus conocimientos sobre el grupo específico.
    • El proceso de acercamiento al grupo seleccionado.
    • Definición de los objetivos específicos de la investigación.
    • La definición de los temas y problemas prioritarios a ser investigados.
    • Planteamiento del problema.
    • La selección de las técnicas para la recolección de la información.
    • La recolección de la información.
    • La codificación y la clasificación de los datos.
    • Análisis e interpretación de los resultados.
    • Presentación de los resultados de la investigación y formulación de recomendaciones.
    • La programación de nuevas acciones.
Problemas y límites de las IAP como metodología y proceso de conocimiento.
En este capítulo presentaremos algunas de las falencias o limitantes que exhibe la IAP como metodología y proceso de conocimiento, a fin de poder formarnos un idea clara de los frutos que el investigador debe o puede esperar tras la aplicación de este método en el campo de las ciencias sociales.
Uno de los problemas que presenta la IAP lo encontramos en el tránsito de la teoría a la praxis, de la reflexión a la acción. El investigador tiene, por fuerza, que alejarse para ver el conjunto, reflexionar y contribuir con teorías que expliquen los fenómenos sociales. Debe mantener los criterios científicos de precisión y objetividad. Ha detener la sensibilidad para escoger las técnicas apropiadas a cada problema, y sobre todo traducir los enunciados científicos al lenguaje popular, haciéndolos más sencillos, pero nunca simplificándolos.
Desde una perspectiva positivista, Griffith hace algunas observaciones críticas, como la siguiente: El problema fundamental para los que proponen la investigación participativa es que empiezan por suponer que el papel apropiado para la educación de adultos es de ayudar a los que parecen no poder en su lucha contra los opresores. Este compromiso ideológico les imposibilita emplear el proceso de investigación sencillamente como un recurso para añadir al conjunto de conocimientos verificados.
Por otra parte, Lindsey (1976) señala que la investigación participativa no puede trascender los límites que le imponen las formas sociales capitalistas, por cuanto las investigaciones siempre se generan “desde fuera”. En el mejor de los casos, aún cuando el investigador es consciente de la problemática continúa representando los intereses de las estructuras de dominación.
Otras limitantes dicen relación con el hecho de que ni la participación en sí, ni la investigación por sí sola pueden producir cambios estructurales, o que el problema de la investigación participativa no es que no constituya una alternativa de investigación válida u objetiva, sino que pueda fracasar en su carácter verdaderamente participativo. Este peligro es más amenazante que en los métodos tradicionales “neutrales” como la encuesta, porque en la última no se da un diálogo auténtico y el mayor riesgo es quedarse con datos que carecen de relevancia. En la primera se haría fracasar un proceso educativo.
Finalmente, una limitación seria del método investigación participativa es la necesidad de un compromiso de participación por parte de la comunidad durante un período más amplio que en otros métodos. Lo único que puede justificar y hacer exitosa tal solicitud es la perspectiva de obtener mayores beneficios directos, como pueden ser más amplios conocimientos sobre su comunidad y sobre las relaciones de la sociedad global, mayor grado de organización, poder de decisión y definición conjunta en las acciones que van en beneficio de sus propios intereses.

ESCUELA DE CHICAGO

La Escuela de Chicago. Sus aportes para la investigación en ciencias sociales

RESUMEN
Con el término Escuela de Chicago, se distingue a un conjunto de trabajos de investigación en el campo de las ciencias sociales, realizado por profesores y estudiantes de la Universidad de Chicago, entre 1915 y 1940. Se trata de una sociología urbana, que desarrolla una serie de estudios, íntimamente ligados a problemas confrontados por la ciudad de Chicago, en una época de delincuencia y otras graves dificultades, en una urbe de crecimiento desproporcionado, poblada por miles de inmigrantes. Este interés por investigar el fenómeno social urbano a partir de la observación participante del investigador, va a ejercer una influencia significativa en el progreso de algunos métodos originales de investigación en la sociología contemporánea. La Escuela de Chicago promueve la utilización de procedimientos con fines científicos, como instrumentos para la interpretación de aspectos de la realidad social en la búsqueda de la aproximación científica. Cuando en la actualidad nos acercamos al paradigma interpretativo que orienta la perspectiva de investigación cualitativa, siempre es conveniente indagar donde están los orígenes de estas proposiciones epistemológicas. Por eso al aproximarnos a algunos fundamentos ideológicos que influyeron en la Escuela de Chicago, como: El Pragmatismo (Dewey) y el Interaccionismo Simbólico (Mead y Blumer), el análisis de sus preceptos fundamentales sirve para hacernos comprender mejor las tendencias actuales que orientan la Etnosociología.

PERSONAS IRREMPLAZABLES

Pasan las épocas, las culturas, el tiempo y persiste la imagen de un personaje misterioso y que parece irremplazable… El Educador...
Su grandeza corre paralela con su responsabilidad…
Si no tiene ambiciones de eternidad,
Si no se mueve en la esfera de los valores supremos,
Si no tiene capacidad de amar y sufrir por lo que ama,
Ni paciencia para sembrar y esperar...
¡Que se retire, que no ha nacido para educar!

PRESENTACIÓN DEL SEMINARIO IV

PRESENTACIÓN "SARITA SANITA"